By Nine

¿Qué es?
Biblioterapia es un término derivado de las palabras latinas libro y tratamiento. "Biblio", es la raíz etimológica de palabras usadas para designar todo tipo de material bibliográfico, y "terapia", significa cura o restablecimiento. La biblioterapia es vista como un proceso interactivo, resultando en una integración bien sucedida de valores y acciones.
La biblioterapia o la lectura con fines curativos, tiene su origen en la Antigüedad y en la Edad Media, épocas en las cuales, la biblioterapia se incluía entre los preceptos de la dietética, es decir, entre las normas para llevar una vida saludable.
En la actualidad la biblioterapia es considerada tanto un proceso de desarrollo personal o bien como un proceso clínico de cura. Durante este proceso, sus participantes que deben estar reunidos en grupos homogéneos y guiados por un profesional, llevan a cabo discusiones con objeto de promover la integración de sentimientos y pensamientos para promover la autoafirmación, el autoconocimiento o la rehabilitación.
La Biblioterapia, etimológicamente alude a la cura mediante la lectura y consiste en una actividad que tiene por objetivo “sanar” mediante el libro. Para algunos profesionales de los servicios bibliotecarios se trata de una disciplina bibliotecológica que se lleva a cabo en instituciones como hospitales generales y psiquiátricos, asilos, geriátricos, etc.
La Biblioterapia es una disciplina moderna, una especialidad bibliotecológica, que consiste en utilizar al libro y la lectura como agentes terapéuticos; basándose en la convicción de que la relación que establece el paciente con la lectura, es compleja y constituye una experiencia única que brinda apoyo, solaz, entretenimiento, información y enriquecimiento espiritual. Factores éstos que pueden fomentar la rehabilitación de las personas enfermas.
En las bibliotecas de hospitales de varios países europeos y norteamericanos, la tarea es (o debería ser) realizada por un equipo interdisciplinario integrado por un bibliotecólogo especializado; psiquiatra, psicólogo y eventualmente otros especialistas de acuerdo a las características de los pacientes y de la institución que los contiene. El bibliotecólogo especializado es un conocedor de obras literarias específicas, acordes a las diversas patologías físicas y mentales, así como de las características psicológicas y de vida de cada paciente.
¿La cultura cura?
Técnicas tan alejadas de la medicina, como la meditación, la audición de ciertos tipos de música, o incluso la observación con detenimiento de determinados colores, se ha observado que ejercían en el enfermo un aspecto beneficioso que le ayudaba a superar estados mentales e incluso físicos, en el camino global de su curación. Así, leer puede aportar al paciente una serie de beneficios que le ayudarán a formarse como persona y a entender mejor el mundo que le rodea, el hospital. La biblioterapia es una técnica que requiere un planteamiento previo. A través de la lectura se plantean unos objetivos concretos que ayudan al lector a conseguir un conocimiento profundo de sí mismo. Esta técnica puede ser individual o grupal. Se presenta al enfermo como un usuario más de los servicios públicos y desde donde se han de plantear las perspectivas bibliotecarias futuras.
En los antiguos pabellones de reposo para tuberculosos y demás enfermos crónicos se han cuajado un sinfín de apasionados lectores y algún que otro contador de historias. Posiblemente en ningún otro lugar como en la cabecera del enfermo, tan a menudo aquejado de soledad y otros miedos aparte de sus males físicos, la compañía de un libro cobra tanto valor. Cuando el tiempo se dilata y el espacio vital se reduce por culpa de una pierna quebrada o de accidentes y padecimientos más graves, la lectura de una historia imaginaria no sólo sirve para matar el tiempo y viajar a otros lugares, sino que ayuda a espantar las penas y hasta puede servir de salvavidas. «Quien sabe narrar historias puede, en circunstancias difíciles, salvarse. Así ha ocurrido en diferentes campos de concentración que existieron a través de los tiempos. Los que tenían la suerte de contar con un narrador de historias en su barracón han sobrevivido en mayor número», escribe el pensador rumano Mircea Eliade en su obra «La prueba del laberinto». El valor terapéutico de la literatura, ya sea oral o escrita, no es ningún nuevo descubrimiento.
En la Edad Media y en la Antigüedad, la biblioterapia o lectura de libros con fines curativos ya se incluía entre los preceptos de la dietética, es decir, entre las normas para llevar una vida saludable. La lectura de textos sagrados en el transcurso de una operación era algo habitual en la Edad Media. Y lo que se practicaba no era la oración, sino biblioterapia. Porque desde los textos religiosos, empezando por la Biblia y siguiendo por la vida de los santos, hasta las epopeyas, tragedias y otras historias de corte profano, todas esas obras podían cumplir fines terapéuticos.
Aunque, son muchos los libros de medicina que hablan de biblioterapia, fue precisamente un clérigo, el teólogo alemán Georg Heinrich Götze (1667-1728), quien quizá hizo más por la difusión de esta práctica terapéutica con su obra «Biblioteca de enfermos», en la que estudia la fuerza curativa de la literatura y da recomendaciones para su aprovechamiento.
Hoy, excepto a algún psiquiatra, a ningún médico se le ocurre recomendar la lectura de un libro con fines terapéuticos, como no sea para combatir el insomnio, aunque aquí la acción soporífera del libro tiene más que ver con la desconexión de la atención que con la historia que se cuenta. Sin embargo, eso no quiere decir que la biblioterapia haya perdido vigencia o vigor. Ocurre simplemente que otras medicinas más duras, potentes y eficaces han cobrado ahora mayor protagonismo. Pero desde siempre el hombre ha sabido que la palabra es un buen bálsamo para las heridas del cuerpo y del espíritu. Y cuando de las retortas de una inteligencia salen las palabras adecuadas, su efecto medicinal es incomparable.

BIBLIOTERAPIA EDUCATIVA
Expertos en el tema han expresado que para enfrentar los evidentes rezagos y los escalofriantes resultados de la educación moderna en general (elevados índices de ausentismo, deserción y reprobación, bajos coeficientes de rendimiento y eficiencia terminal, inadecuación de la escuela a la realidad social, persistencia del analfabetismo funcional y otros igualmente graves), quizá no fuera del todo impertinente dedicar un alto porcentaje de la actividad y el horario escolares a tareas que tienen vinculación directa con el lenguaje. Es decir que los alumnos emplearían buena parte del tiempo a leer, redactar, escuchar y hablar de libros, de una previa y estricta selección, que pusieran a los niños y a los jóvenes en la lúcida enseñanza de los maestros relevantes de la humanidad, el país y la región, con riguroso criterio de calidad, mediante una cuidadosa programación, partiendo del hecho de que el lenguaje es instrumento básico e imprescindible de toda comunicación integral, fundamento inexcusable para la adquisición y ampliación de la cultura. Sin un dominio al menos elemental de la lengua no hay basamento para la comprensión de las otras ramas del saber.
”La biblioterapia muestra que con la lectura de poemas se logra desarrollar la imaginación y la creatividad, además de ser una incomparable fuente de cultura que aumenta la capacidad de memoria y de concentración. La lectura, en sí misma, es un ejercicio de reflexión de alto nivel”.
De acuerdo a estudiosos del tema, la biblioterapia se divide en dos partes, la biblioterapia clínica y la que sirve para el desarrollo personal.
Biblioterapia clínica. Destinada a las personas con serios problemas de comportamiento social, emocional, moral etc. Su aplicación se produce básicamente en instituciones de salud como hospitales, clínicas, y organizaciones de salud mental. Su aplicación se lleva a cabo a través de programas estructurados, en los que participan psicoterapeutas, médicos y bibliotecarios. Su objetivo es lograr que los pacientes modifiquen sus actitudes y comportamiento, consiguiendo la solución o mejora del problema de comportamiento presentados.
Biblioterapia para el desarrollo personal. Se define como el apoyo literario personalizado para posibilitar un desarrollo normal y progresivo de la persona que busca ayuda. Puede ser aplicada en carácter preventivo y correctivo. También puede ser usada bajo la forma de tratamiento de grupo. Este tratamiento se aplica principalmente en escuelas, bibliotecas públicas y centros comunitarios o religiosos, asumiendo el Bibliotecario el rol de educador. El uso de libros para influir en el desarrollo de la personalidad es un proceso de interacción entre el lector y la literatura.
Para actuar correctamente, el biblioterapeuta debe poseer algunas cualificaciones:
Una comprensión profunda de la naturaleza psicológica del problema que está siendo tratado
Una comprensión del contenido del libro prescrito en cuanto al tema tratado se refiere
Capacidad para formular hipótesis, en cuanto al impacto que este material tendrá sobre la solución del problema
La lectura es una experiencia única, íntima e irremplazable. El vínculo que un lector entabla con un libro tiene una doble (o triple) dimensión: por un lado, se da un encuentro sensual con el objeto-libro, al que puede tocar, oler, mirar, subrayar, compartir, prestar, en fin, manipular. Pero además se da casi siempre, una suerte de encuentro con un otro que escribe, con una persona que trasmite información, o que cuenta una historia, o que enseña y orienta y por último deja un agradable sabor de boca el haber estado inmerso en una historia o aventura, experimentar, viajar, casi saborear....sin salir de tu casa.
«Los libros son como las abejas que llevan el polen de una inteligencia a otra»
decía el poeta inglés James Russell Lowell.

Cuando algunos doctores británicos ven a un paciente con ansiedad o una depresión leve a moderada, le prescriben un libro de autoayuda. Bajo un nuevo programa en más de una docena de condados en el Reino Unido, los pacientes toman esa prescripción a su biblioteca local y ahí sacan títulos reservados tales como "Superando la depresión" y "El manual para sentirse bien".
Los médicos afirman que comenzaron a prescribir libros porque estaban preocupados de que demasiadas personas con depresión estaban siendo medicadas apresuradamente con drogas antidepresivas como Prozac (fluoxetina), o no estaban siendo tratadas. También lo vieron como una estrategia de ahorro. El sistema estatal de salud, que es el principal en el Reino Unido, no puede costear sesiones de terapia individual para todos. Las listas de espera pueden llegar a ser de hasta 18 meses, dejando la medicación o ningún tratamiento como las únicas opciones. Los programas, llamados "biblioterapia" o "autoayuda guiada", fueron aprobados en diciembre por el Instituto Nacional de Excelencia Clínica (National Institute for Clinical Excellence), una agencia de salud británica. Esa dependencia advirtió sobre el uso excesivo" de antidepresivos en pacientes con depresión leve y recomendó a los médicos tratar con la autoayuda guiada u otros tipos de terapia antes de recetar fármacos a sus pacientes.
Pero la biblioterapia también genera ciertas preocupaciones. Algunos pacientes no sacan o no leen los libros y sus casos se pierden al no tener seguimiento. Y algunas veces, se recomendó el programa de autoayuda a personas con depresión severa, cuando necesitaban un tratamiento más intensivo, dijeron los asesores. En muchos países ha surgido una gran preocupación respecto al uso excesivo de antidepresivos, y sobre la manera de tratar el creciente peso de la depresión en general. Por eso, el experimento británico se ha convertido en un caso de estudio que otros pueden observar.
"Hasta hace poco, la única opción disponible para un médico era recetar un medicamento. Ahora el médico puede tener dos libretas de prescripción", dice Neil Frude, un psicólogo de la Universidad de Cardiff que empezó la tendencia de los libros de autoayuda al establecer hace tres años un programa en Gales. La biblioterapia, agrega, también libera más tiempo para que los terapistas puedan tratar a pacientes con casos de depresión más severos o pacientes con enfermedades mentales. En Gran Bretaña, el Servicio de Salud Nacional cubre gratuitamente las medicinas y visitas médicas de todos los pacientes.
Hasta ahora, la biblioterapia ha sido usada para tratar a miles de pacientes y, según estimaciones de Frude, en unos cuantos años más podría cubrir a un cuarto de millón de pacientes en todo el país. La mayoría de los casos de depresión y ansiedad son diagnosticados en la oficina del médico general. La visita promedio tiene una duración de apenas siete minutos. En cerca de 100 consultorios de salud en Devon, un condado en el sudoeste de Inglaterra, los doctores envían a los pacientes con depresión moderada o leve a un trabajador de salud mental que intenta determinar el problema principal. Después, éste prescribe un libro de autoayuda y se reúne cuatro veces más con el paciente para discutir el libro y sus ejercicios, y asegurarse de que el tratamiento esté funcionando. Sami Al-Haboubi, un empleado de la salud mental de 23 años que trabaja en Devon, deja que sus pacientes hablen acerca de lo que les está molestando. Después, les hace 14 preguntas que le ayuda a establecer el nivel de depresión o ansiedad de la persona.