By Nine

Afrodisiacos Naturales
Los hombres primitivos ya estaban obsesionados por encontrar alimentos mágicos que los ayudaran a seducir mujeres o preparaban infusiones con hierbas y plantas para aumentar el deseo erótico de sus parejas.
Muchos siglos han pasado, pero igual que en los comienzos de la historia, cada vez más las personas acuden hoy a los afrodisíacos naturales para mejorar su vida amorosa y también muchas investigaciones científicas demuestran que algunos son realmente efectivos.
La ciencia moderna sólo reconoce un cierto número de substancias.
Aunque hay divergencias entre los distintos especialistas y este terreno no cuenta con regulaciones como para saber cuál funciona mejor que otra, en general hay acuerdo con algunas hierbas.
Más alimentos
He aqui algunos alimentos y plantas que son consideradas afrodisiacas, pero como siempre he dicho no hay nada mejor que la imaginación y tu pareja, para que cualquier momento se vuelva placentero.
Ginkgo Biloba: Mantiene el órgano viril en plena forma, una y otra vez, por lo que se puede repetir si la pareja lo permite.

Aleta de tiburón: Plato típico de la comida china, es, con seguridad, uno de los secretos de la fecundidad de los chinos.

Jalea real: Es un estimulante general y por supuesto genital, el cual tarda algo en hacer efecto, pero los resultados son seguros y... prolongados.

Azúcar moreno: La costumbre de tomar siempre un postre dulce quizá fue puesta de moda por los buenos amantes, y lo cierto es que una ligera hiperglucemia es siempre beneficiosa para el amor. La falta de azúcar provoca una mayor producción de adrenalina y esta hormona bloquea cualquier respuesta favorable al sexo.

Apio: Al igual que cualquier alimento que actúe sobre los órganos urinarios, el apio tiene un moderado efecto afrodisíaco, aún más si se toma su caldo. Unido a la remolacha el efecto es aún mayor, pero no lo mezcles nunca con la lechuga, ya que si lo haces anularás los buenos efectos.

Avellana: Se consume en algunos pueblos en el banquete de boda e incluso se coloca en cestillos junto a la cama de los recién casados. Por algo será.

Canela: Sobre las propiedades de este condimento ya se ha hablado mucho, incluidas nuestras abuelas. Parece ser que añadida a los licores suaves el efecto es seguro e inmediato.

Cebolla: Y también el ajo, aunque lo mejor es que los coman los dos amantes al mismo tiempo, ya que así el fuerte olor de nuestro aliento no molestará a la pareja elegida. Ambos condimentos son utilizados ampliamente por los árabes en sus comidas y nadie les puede negar que saben tratar a las mujeres.

Clavo: He aquí otra especia de fuerte sabor y olor, pero que, utilizada sabiamente, incluso en la bebida, nos dará buenos resultados.

Frambuesa: Esta fruta es más adecuada para la mujer ya que contribuye a relajar los órganos sexuales y facilita el acto amoroso en el varón.

Ginseng: Un té tibio, quince minutos antes de empezar la sesión, es un brebaje totalmente seguro, ya que tantos millones de chinos y coreanos que lo toman no pueden estar equivocados.

Higo: He aquí otro fruto dulce, tan dulce como las pasiones que despierta. Los antiguos egipcios y los dioses griegos aparecían siempre con collares de higos, e incluso llegaron a considerar sagrada la higuera. En nuestro tiempo, aún es costumbre poner higos en la puerta de las chicas solteras en la confianza de que así saldrán rápidamente a la calle a buscar marido.
Leyenda o realidad… siempre parte de ambas.

Una cena romántica
Si cocinar todos estos alimentos de una sola vez te parece demasiado complicado, no te preocupes porque tal vez sólo sea cuestión de sugestión. Pero lo que sí está comprobado es que una cena romántica estimula el deseo sexual. Para incitar tu apetito sexual y el de tu pareja, no importa el qué sino el cómo.
Es mejor una cena romántica como preludio a las relaciones sexuales y el menú es lo de menos. Crea un ambiente tranquilo con luz tenue y música de fondo, un masaje a tiempo y sobre todo una comunicación fluida. Para conseguir caer en la tentación, éstas son herramientas mucho más eficaces que cualquier alimento.